Aerotermia vs caldera de gas: comparativa de costes y eficiencia
Publicado el 21 de agosto de 2026
Es la comparación más habitual, y la que menos beneficio claro tiene a favor de la aerotermia — al contrario que frente al gasóleo o la electricidad directa. Aquí está el análisis sin simplificar.
Inversión inicial
Una caldera de gas de condensación cuesta instalada, de forma orientativa, entre 2.000 € y 4.000 €. Una instalación de aerotermia completa se mueve entre 6.000 € y 14.000 € (ver precios y presupuestos). La diferencia de partida es notable y es la razón principal por la que muchas personas con caldera de gas en buen estado deciden esperar a que se estropee antes de plantearse el cambio.
Coste de funcionamiento
Aquí depende directamente de dos precios que fluctúan de forma independiente: el precio del gas y el precio de la electricidad. Como referencia estructural (no como cifra exacta, porque cambia con el mercado):
- Una caldera de gas de condensación tiene un rendimiento cercano al 90-105% sobre el poder calorífico del combustible.
- Una bomba de calor aerotérmica, gracias al COP, entrega de 3 a 4,5 veces la energía eléctrica que consume.
Eso significa que, para que la aerotermia salga más barata en el día a día, el precio de la electricidad por kWh útil de calor tiene que quedar por debajo del coste equivalente en gas — algo que ha sido cierto en gran parte de los últimos ejercicios en España, especialmente con tarifas con discriminación horaria bien aprovechadas, pero que no es una ley fija: depende de cómo evolucionen ambos mercados.
Mantenimiento
La caldera de gas necesita revisión periódica obligatoria por normativa y tiene piezas sujetas a desgaste por combustión (quemador, intercambiador). La aerotermia tiene menos partes sometidas a combustión —no hay llama—, lo que en la práctica se traduce en menos averías relacionadas con el propio proceso de generación de calor, aunque el compresor y el circuito de refrigerante requieren su propio mantenimiento.
Emisiones y regulación
Aquí la balanza es clara a favor de la aerotermia: no genera combustión en el punto de uso, y su impacto ambiental depende del mix eléctrico (cada vez con más renovables en España). Además, la normativa europea de edificios está empujando progresivamente hacia la sustitución de calderas de combustibles fósiles, lo que puede afectar a la disponibilidad futura de calderas de gas o a su coste regulatorio — un factor a considerar si planeas quedarte muchos años en la vivienda.
¿Cuándo SÍ compensa cambiar de gas a aerotermia?
- Tu caldera de gas está al final de su vida útil y tienes que cambiarla de todas formas — ahí la diferencia de inversión inicial se reduce.
- Tienes acceso a ayudas que cubran una parte relevante del sobrecoste (ver ayudas y subvenciones).
- Vas a combinarla con autoconsumo fotovoltaico, lo que reduce el coste eléctrico del compresor de forma directa.
- Tu vivienda ya tiene o va a tener suelo radiante, que es el emisor donde la aerotermia rinde mejor.
¿Cuándo tiene más sentido esperar?
- Tu caldera de gas es reciente y funciona bien — el ahorro tardaría muchos años en compensar la inversión.
- Tu vivienda tiene radiadores antiguos de alta temperatura y no está prevista una reforma que los sustituya.
- No tienes ayudas disponibles en tu zona ahora mismo y el presupuesto es ajustado.
La conclusión sin adornos
Frente al gas natural, la aerotermia no es una decisión obvia en todos los casos — a diferencia de frente al gasóleo o la electricidad directa, donde el ahorro suele ser más claro. Merece la pena hacer el cálculo con tu consumo real de gas de los últimos años y un presupuesto concreto de instalación, no con cifras genéricas de internet.