Aerotermia vs biomasa: ¿cuál elegir en 2026?
Publicado el 23 de agosto de 2026 · 3 min de lectura
Por aerotermiaclara.es · Cómo elaboramos el contenido

Ambos sistemas se consideran alternativas eficientes a las calderas de gasóleo o gas, pero funcionan de forma completamente distinta y encajan en perfiles de vivienda diferentes.
Cómo funciona cada sistema
La aerotermia extrae energía del aire exterior y la transforma en calor mediante electricidad, sin combustión. La biomasa quema pellets, astillas o hueso de aceituna en una caldera, de forma similar a una caldera de gasóleo tradicional pero con un combustible renovable.
Inversión inicial
Una caldera de biomasa doméstica, instalada, se mueve en un rango orientativo similar o algo superior al de la aerotermia (7.000 € – 15.000 €, según potencia y si requiere silo de almacenamiento de combustible, a fecha de septiembre de 2026), aunque puede variar bastante según el modelo y la capacidad del depósito de pellets.
Coste de funcionamiento
Aquí está una de las diferencias clave: la biomasa depende del precio del pellet, un mercado más pequeño y con más variabilidad regional que la electricidad o el gas. En general, el coste por kWh útil de la biomasa suele ser competitivo, a veces incluso más barato que la aerotermia en según qué zonas y momentos, pero requiere logística que la aerotermia no necesita. Para estimar el coste de uso de la aerotermia en tu caso, puedes usar la calculadora de ahorro con aerotermia.
La diferencia que más pesa en la decisión: el mantenimiento y la logística
Esta es la clave real de la comparación. La biomasa exige:
- Espacio para almacenar el combustible (un silo o almacén de pellets), algo que muchas viviendas urbanas simplemente no tienen.
- Recarga periódica de combustible, manual o mediante sistema de succión automatizado.
- Limpieza regular de cenizas y mantenimiento del quemador, con una frecuencia mayor que la de una bomba de calor.
- Logística de suministro — comprar y recibir pellets, algo que no aplica a la aerotermia, que solo necesita electricidad de la red.
La aerotermia, en cambio, no requiere combustible que almacenar ni reponer, y su mantenimiento se limita a revisiones periódicas del circuito de refrigerante y limpieza de filtros — mucho más parecido al de un aire acondicionado que al de una caldera tradicional.
Emisiones y sostenibilidad
Ambos sistemas se consideran renovables o de bajas emisiones netas de CO₂, aunque por vías distintas: la biomasa por usar un combustible de origen vegetal (con un ciclo de carbono considerado neutro si la madera procede de gestión forestal sostenible), y la aerotermia por no generar combustión y depender de un mix eléctrico cada vez más renovable.
¿Cuándo elegir cada uno?
Aerotermia encaja mejor en vivienda urbana o sin espacio para almacenar combustible, en quien busca el mínimo mantenimiento posible, y especialmente si se combina con autoconsumo fotovoltaico para reducir el coste eléctrico, como explicamos en aerotermia con placas solares.
Biomasa tiene más sentido en vivienda rural o con espacio disponible para un silo, en zonas con buen acceso a pellet a precio competitivo, o para quien prioriza un sistema menos dependiente del precio de la electricidad. Ambas tecnologías se han incluido habitualmente en las mismas líneas de ayuda a renovables térmicas; cómo se tramitan en una comunidad concreta lo explicamos, por ejemplo, en ayudas a la aerotermia en Cataluña.
Si tu duda es más bien frente a sistemas convencionales, la comparación con gas natural puede ser más relevante para tu caso.