Aerotermia vs biomasa: ¿cuál elegir en 2026?
Publicado el 23 de agosto de 2026
Ambos sistemas se consideran alternativas eficientes a las calderas de gasóleo o gas, pero funcionan de forma completamente distinta y encajan en perfiles de vivienda diferentes.
Cómo funciona cada sistema
La aerotermia extrae energía del aire exterior y la transforma en calor mediante electricidad, sin combustión. La biomasa quema pellets, astillas o hueso de aceituna en una caldera, de forma similar a una caldera de gasóleo tradicional pero con un combustible renovable.
Inversión inicial
Una caldera de biomasa doméstica, instalada, se mueve en un rango orientativo similar o algo superior al de la aerotermia (7.000 € – 15.000 €, según potencia y si requiere silo de almacenamiento de combustible), aunque puede variar bastante según el modelo y la capacidad del depósito de pellets.
Coste de funcionamiento
Aquí está una de las diferencias clave: la biomasa depende del precio del pellet, un mercado más pequeño y con más variabilidad regional que la electricidad o el gas. En general, el coste por kWh útil de la biomasa suele ser competitivo, a veces incluso más barato que la aerotermia en según qué zonas y momentos, pero requiere logística que la aerotermia no necesita.
La diferencia que más pesa en la decisión: el mantenimiento y la logística
Esta es la clave real de la comparación. La biomasa exige:
- Espacio para almacenar el combustible (un silo o almacén de pellets), algo que muchas viviendas urbanas simplemente no tienen.
- Recarga periódica de combustible, manual o mediante sistema de succión automatizado.
- Limpieza regular de cenizas y mantenimiento del quemador, con una frecuencia mayor que la de una bomba de calor.
- Logística de suministro — comprar y recibir pellets, algo que no aplica a la aerotermia, que solo necesita electricidad de la red.
La aerotermia, en cambio, no requiere combustible que almacenar ni reponer, y su mantenimiento se limita a revisiones periódicas del circuito de refrigerante y limpieza de filtros — mucho más parecido al de un aire acondicionado que al de una caldera tradicional.
Emisiones y sostenibilidad
Ambos sistemas se consideran renovables o de bajas emisiones netas de CO₂, aunque por vías distintas: la biomasa por usar un combustible de origen vegetal (con un ciclo de carbono considerado neutro si la madera procede de gestión forestal sostenible), y la aerotermia por no generar combustión y depender de un mix eléctrico cada vez más renovable.
¿Cuándo elegir cada uno?
Aerotermia encaja mejor en vivienda urbana o sin espacio para almacenar combustible, en quien busca el mínimo mantenimiento posible, y especialmente si se combina con autoconsumo fotovoltaico para reducir el coste eléctrico.
Biomasa tiene más sentido en vivienda rural o con espacio disponible para un silo, en zonas con buen acceso a pellet a precio competitivo, o para quien prioriza un sistema menos dependiente del precio de la electricidad.
Si tu duda es más bien frente a sistemas convencionales, la comparación con gas natural puede ser más relevante para tu caso.